Desde hace años las normas europeas vienen marcando unos objetivos en cuanto a la reducción de los residuos que generamos, priorizando su puesta en valor e impulsando las operaciones de recogida selectiva, separación, reciclaje y reutilización. En este contexto, la nueva Ley de Residuos, aprobada en abril de 2022, vuelve a insistir en estos conceptos, estableciendo la obligatoriedad de recogidas separadas de nuevos flujos de residuos, y más en concreto de residuos textiles, residuos domésticos peligrosos y aceites vegetales, que deben entregarse por los usuarios de forma independiente, recogerse por los Ayuntamientos y tratarse por los gestores autorizados antes de diciembre de 2024. El cumplimiento de tales determinaciones sin duda provocará cambios en la gestión del servicio publico tanto para las Administraciones responsables como para los ciudadanos. Por esta razón dimos inicio a varias actuaciones de oficio y como conclusión de nuestro análisis hemos formulado varias recomendaciones a las distintas administraciones responsables. En concreto en los expedientes a los que nos referimos en este momento nos hemos dirigido a todas la Mancomunidades de recogida de residuos de nuestra Comunidad para que valoren la posibilidad de aprobar un Plan de prevención y gestión de residuos urbanos, que analice el volumen y naturaleza de los producidos dentro de su ámbito competencial y teniendo en cuenta sus características, garantice la adecuación de los circuitos de recogida, de los espacios de ubicación de los contendedores y de los medios humanos y materiales que se emplean en el servicio.
Por otra parte, también instamos a dichas Mancomunidades a actualizar las ordenanzas con las que cuentan y a examinar el número de puntos limpios disponibles en cada caso, teniendo en cuenta para ello los nuevos flujos previstos y el incremento en la recogida selectiva que se pretende alcanzar. Les recomendamos, además, que profundicen en la realización de campañas de sensibilización social y educación, que promuevan una participación más activa en la implantación de estas nuevas recogidas y se facilite la separación domiciliaria de los residuos generados. Por último , instamos a todos las Mancomunidades para que, en coordinación con los Ayuntamientos que se integran en las mismas, adopten medidas dirigidas a minimizar las molestias que eventualmente se puedan generar por la instalación de un mayor número de contenedores en la vía publica, atendiendo especialmente a los criterios específicos que se deben tener en cuenta para la ubicación de los dispositivos de recogida de aceite de cocina usado y residuos domésticos peligrosos.
Desde hace años las normas europeas vienen marcando unos objetivos en cuanto a la reducción de los residuos que generamos, priorizando su puesta en valor e impulsando las operaciones de recogida selectiva, separación, reciclaje y reutilización. En este contexto, la nueva Ley de Residuos, aprobada en abril de 2022, vuelve a insistir en estos conceptos, estableciendo la obligatoriedad de recogidas separadas de nuevos flujos de residuos, y más en concreto de residuos textiles, residuos domésticos peligrosos y aceites vegetales, que deben entregarse por los usuarios de forma independiente, recogerse por los Ayuntamientos y tratarse por los gestores autorizados antes de diciembre de 2024. El cumplimiento de tales determinaciones sin duda provocará cambios en la gestión del servicio publico tanto para las Administraciones responsables como para los ciudadanos. Por esta razón dimos inicio a varias actuaciones de oficio y como conclusión de nuestro análisis hemos formulado varias recomendaciones a las distintas administraciones responsables. En concreto en los expedientes a los que nos referimos en este momento nos hemos dirigido a todas la Mancomunidades de recogida de residuos de nuestra Comunidad para que valoren la posibilidad de aprobar un Plan de prevención y gestión de residuos urbanos, que analice el volumen y naturaleza de los producidos dentro de su ámbito competencial y teniendo en cuenta sus características, garantice la adecuación de los circuitos de recogida, de los espacios de ubicación de los contendedores y de los medios humanos y materiales que se emplean en el servicio.
Por otra parte, también instamos a dichas Mancomunidades a actualizar las ordenanzas con las que cuentan y a examinar el número de puntos limpios disponibles en cada caso, teniendo en cuenta para ello los nuevos flujos previstos y el incremento en la recogida selectiva que se pretende alcanzar. Les recomendamos, además, que profundicen en la realización de campañas de sensibilización social y educación, que promuevan una participación más activa en la implantación de estas nuevas recogidas y se facilite la separación domiciliaria de los residuos generados. Por último , instamos a todos las Mancomunidades para que, en coordinación con los Ayuntamientos que se integran en las mismas, adopten medidas dirigidas a minimizar las molestias que eventualmente se puedan generar por la instalación de un mayor número de contenedores en la vía publica, atendiendo especialmente a los criterios específicos que se deben tener en cuenta para la ubicación de los dispositivos de recogida de aceite de cocina usado y residuos domésticos peligrosos.
Desde hace años las normas europeas vienen marcando unos objetivos en cuanto a la reducción de los residuos que generamos, priorizando su puesta en valor e impulsando las operaciones de recogida selectiva, separación, reciclaje y reutilización. En este contexto, la nueva Ley de Residuos, aprobada en abril de 2022, vuelve a insistir en estos conceptos, estableciendo la obligatoriedad de recogidas separadas de nuevos flujos de residuos, y más en concreto de residuos textiles, residuos domésticos peligrosos y aceites vegetales, que deben entregarse por los usuarios de forma independiente, recogerse por los Ayuntamientos y tratarse por los gestores autorizados antes de diciembre de 2024. El cumplimiento de tales determinaciones sin duda provocará cambios en la gestión del servicio publico tanto para las Administraciones responsables como para los ciudadanos. Por esta razón dimos inicio a varias actuaciones de oficio y como conclusión de nuestro análisis hemos formulado varias recomendaciones a las distintas administraciones responsables. En concreto en los expedientes a los que nos referimos en este momento nos hemos dirigido a todas la Mancomunidades de recogida de residuos de nuestra Comunidad para que valoren la posibilidad de aprobar un Plan de prevención y gestión de residuos urbanos, que analice el volumen y naturaleza de los producidos dentro de su ámbito competencial y teniendo en cuenta sus características, garantice la adecuación de los circuitos de recogida, de los espacios de ubicación de los contendedores y de los medios humanos y materiales que se emplean en el servicio.
Por otra parte, también instamos a dichas Mancomunidades a actualizar las ordenanzas con las que cuentan y a examinar el número de puntos limpios disponibles en cada caso, teniendo en cuenta para ello los nuevos flujos previstos y el incremento en la recogida selectiva que se pretende alcanzar. Les recomendamos, además, que profundicen en la realización de campañas de sensibilización social y educación, que promuevan una participación más activa en la implantación de estas nuevas recogidas y se facilite la separación domiciliaria de los residuos generados. Por último , instamos a todos las Mancomunidades para que, en coordinación con los Ayuntamientos que se integran en las mismas, adopten medidas dirigidas a minimizar las molestias que eventualmente se puedan generar por la instalación de un mayor número de contenedores en la vía publica, atendiendo especialmente a los criterios específicos que se deben tener en cuenta para la ubicación de los dispositivos de recogida de aceite de cocina usado y residuos domésticos peligrosos.
Desde hace años las normas europeas vienen marcando unos objetivos en cuanto a la reducción de los residuos que generamos, priorizando su puesta en valor e impulsando las operaciones de recogida selectiva, separación, reciclaje y reutilización. En este contexto, la nueva Ley de Residuos, aprobada en abril de 2022, vuelve a insistir en estos conceptos, estableciendo la obligatoriedad de recogidas separadas de nuevos flujos de residuos, y más en concreto de residuos textiles, residuos domésticos peligrosos y aceites vegetales, que deben entregarse por los usuarios de forma independiente, recogerse por los Ayuntamientos y tratarse por los gestores autorizados antes de diciembre de 2024. El cumplimiento de tales determinaciones sin duda provocará cambios en la gestión del servicio publico tanto para las Administraciones responsables como para los ciudadanos. Por esta razón dimos inicio a varias actuaciones de oficio y como conclusión de nuestro análisis hemos formulado varias recomendaciones a las distintas administraciones responsables. En concreto en los expedientes a los que nos referimos en este momento nos hemos dirigido a todas la Mancomunidades de recogida de residuos de nuestra Comunidad para que valoren la posibilidad de aprobar un Plan de prevención y gestión de residuos urbanos, que analice el volumen y naturaleza de los producidos dentro de su ámbito competencial y teniendo en cuenta sus características, garantice la adecuación de los circuitos de recogida, de los espacios de ubicación de los contendedores y de los medios humanos y materiales que se emplean en el servicio.
Por otra parte, también instamos a dichas Mancomunidades a actualizar las ordenanzas con las que cuentan y a examinar el número de puntos limpios disponibles en cada caso, teniendo en cuenta para ello los nuevos flujos previstos y el incremento en la recogida selectiva que se pretende alcanzar. Les recomendamos, además, que profundicen en la realización de campañas de sensibilización social y educación, que promuevan una participación más activa en la implantación de estas nuevas recogidas y se facilite la separación domiciliaria de los residuos generados. Por último , instamos a todos las Mancomunidades para que, en coordinación con los Ayuntamientos que se integran en las mismas, adopten medidas dirigidas a minimizar las molestias que eventualmente se puedan generar por la instalación de un mayor número de contenedores en la vía publica, atendiendo especialmente a los criterios específicos que se deben tener en cuenta para la ubicación de los dispositivos de recogida de aceite de cocina usado y residuos domésticos peligrosos.
Recibimos un escrito de queja que lamentaba que dos sesiones plenarias en un municipio de la provincia de Valladolid se hubieran celebrado a puerta cerrada, alegando motivos de propagación del Covid-19. Señalaba la reclamación que la medida se había adoptado para impedir la asistencia de un grupo de interesados que aguardaban a la entrada del edificio y que, por ese motivo, se habían celebrado en un recinto distinto y mas reducido que el salón de plenos.
La Alcaldía justificaba la decisión en razones de salud pública que habían de prevalecer frente a la publicidad de las sesiones, por el grave riesgo de contagio entre la población del municipio, la mayoría de edad avanzada.
La resolución recordó las normas exigen la publicidad de las sesiones plenarias y su consideración por la jurisprudencia como un elemento esencial para su validez. La competencia de la Alcaldía para adoptar personalmente, en caso de catástrofe o de infortunios públicos o grave riesgo de los mismos, las medidas necesarias y adecuadas a esa situación de fuerza mayor exige una interpretación acorde con su finalidad.
En situaciones excepcionales que impidan el funcionamiento normal del Pleno con la asistencia física de sus integrantes y del público interesado, está justificado acudir a medios electrónicos para celebrarlas, pero incluso en esos casos debe contemplarse alguna medida que permita seguir el desarrollo de la sesión a los ciudadanos, por ejemplo, grabándolas y difundiéndolas en el portal web o sede electrónica.
Desde hace años las normas europeas vienen marcando unos objetivos en cuanto a la reducción de los residuos que generamos, priorizando su puesta en valor e impulsando las operaciones de recogida selectiva, separación, reciclaje y reutilización. En este contexto, la nueva Ley de Residuos, aprobada en abril de 2022, vuelve a insistir en estos conceptos, estableciendo la obligatoriedad de recogidas separadas de nuevos flujos de residuos, y más en concreto de residuos textiles, residuos domésticos peligrosos y aceites vegetales, que deben entregarse por los usuarios de forma independiente, recogerse por los Ayuntamientos y tratarse por los gestores autorizados antes de diciembre de 2024. El cumplimiento de tales determinaciones sin duda provocará cambios en la gestión del servicio publico tanto para las Administraciones responsables como para los ciudadanos. Por esta razón dimos inicio a varias actuaciones de oficio y como conclusión de nuestro análisis hemos formulado varias recomendaciones a las distintas administraciones responsables. En concreto en los expedientes a los que nos referimos en este momento nos hemos dirigido a todas la Mancomunidades de recogida de residuos de nuestra Comunidad para que valoren la posibilidad de aprobar un Plan de prevención y gestión de residuos urbanos, que analice el volumen y naturaleza de los producidos dentro de su ámbito competencial y teniendo en cuenta sus características, garantice la adecuación de los circuitos de recogida, de los espacios de ubicación de los contendedores y de los medios humanos y materiales que se emplean en el servicio.
Por otra parte, también instamos a dichas Mancomunidades a actualizar las ordenanzas con las que cuentan y a examinar el número de puntos limpios disponibles en cada caso, teniendo en cuenta para ello los nuevos flujos previstos y el incremento en la recogida selectiva que se pretende alcanzar. Les recomendamos, además, que profundicen en la realización de campañas de sensibilización social y educación, que promuevan una participación más activa en la implantación de estas nuevas recogidas y se facilite la separación domiciliaria de los residuos generados. Por último , instamos a todos las Mancomunidades para que, en coordinación con los Ayuntamientos que se integran en las mismas, adopten medidas dirigidas a minimizar las molestias que eventualmente se puedan generar por la instalación de un mayor número de contenedores en la vía publica, atendiendo especialmente a los criterios específicos que se deben tener en cuenta para la ubicación de los dispositivos de recogida de aceite de cocina usado y residuos domésticos peligrosos.